Las gachas

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El trigo fue el cereal más habitual en Europa durante la Edad Media, considerado uno de los cereales más nutritivos, su empleo en pan denotaba estatus en la escala social, las harinas refinadas de trigo se reservaban para la elaboración de pan blanco que comerían las clases altas, mientras que las clases más bajas tomaban las harinas menos refinadas y su pan era más negro y con mayor contenido de salvado. Durante los periodos de escasez en las cosechas de cereal se empleaba como sustituto de los cereales, algunos frutos secos tales como las nueces, las legumbres secas, helechos y una amplia variedad de materia vegetal. La alternativa a aquellos que no podían adquirir pan era siempre el porridge o las gachas.
La harina (de cualquier grano seco como centeno, cebada, mijo y avena ) se hervía o cocía mezclada con agua, leche de almendras (quien la tuviera), unto o sebo y se comía en papilla.

Receta de gachas:
Se cuece cualquier harina con agua. Si se dispone de él, se puede sustituir el agua por un caldo de carne, verduras, o cualquier otro líquido (menos leche, que se consideraba con exceso de humedad y perjudicial para la salud), incluyendo el vino.
Esta es la receta básica. Ahora podemos engordarla añadiendo al puchero algo de unto o ilustrarla con unos trozos pequeños de tocino o carne. Si la comemos sola podemos endulzarla con miel (azúcar, si somos gentes de posibles) o añadirle tomillo u orégano y una pizca de sal si es de nuestro gusto.

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Pan negro

panadero medieval

El pan negro se obtiene mediante un proceso de fermentación de la harina de centeno. Su elaboración y almacenamiento requieren gran atención, ya que si la masa no está bien cocida, el proceso de fermentación continúa y el pan enmohece. Por eso, la miga debe estar bien cocida, uniforme, porosa, pero sin agujeros, elástica, mientras que la corteza debe ser uniforme y sin grandes grietas, de un color que varía del marrón oscuro al marrón claro. El color oscuro del pan negro se debe a la capacidad del centeno de cambiar de color al ser sometido a altas temperaturas. Es curioso que en su patria, el sur de Europa, y Asia Menor y Central, el centeno se consideraba una mala hierba en los campos de trigo y cebada. Al extenderse los cultivos de cereales al norte, la cebada fue mejor acogida debido a su marzanoi-jleb-300x199yor aguante y se convirtió en el cultivo principal en los países de Europa Central y del Norte.

Debido a unas serie de diferencias en su composición, como por ejemplo la ausencia de gluten, el centeno tiene una preparación diferente al trigo. Por eso, en el caso del pan de centeno, se utilizan, en vez o a la vez que la levadura, unos iniciadores de fermentación con alta acidez. De ahí que el pan negro recibiera antaño el nombre de “pan ácido”.

También se le llamaba pan negro al elaborado con harina mezclada con salvado.Se consumía así para aumentar la cantidad de pan.Este era consumido por los campesinos ya que el pan blanco de trigo era consumido por los grupos sociales privilegiados.

Correos en la Edad Media

Al considerar la escasez, carestía y poca conveniencia de los materiales que en otro tiempo se requerían para escribir, no será difícil imaginar lo poco extendida que debía estar la correspondencia epistolar antes de la invención del papel. Esta no tuvo lugar en occidente hasta fines del siglo X, época en que se empezó a fabricar de trapo de algodón. A este motivo debe sin duda atribuirse que no prosperase y se extendiese el sistema de comunicaciones que sabemos estableció el gran talento de Carlomagno en el vasto imperio que había conquistado, por las ventajas que con fundamento prometía esta medida. Así es que la Universidad de París fue la única que, desde aquella época hasta mediados del siglo X, tuvo en Europa algún sistema ordenado de comunicaciones.

En general, el servicio de correos en los países occidentales era privativo del rey, de la corte y de la iglesia y tan sólo en raras excepciones podían hacer uso de él los particulares. Estos, sobre todo si eran adinerados, se servían de envíos especiales, preferentemente de comerciantes en tránsito. Por lo que se refiere a las grandes organizaciones comerciales como la Hansa o la Liga Hanseática, en el siglo XII disponían de su servicio particular de correos. También la Universidad de París tenía a su alcance un servicio para su uso exclusivo. También Marco Polo, el célebre viajero veneciano, habla con admiración del correo organizado en China por el emperador Kublai Khan. Pero ya el temido Gengis Khan, abuelo de Kubilai, empleó en sus inmensas conquistas los flechas, correos veloces especiales que partían de Karakorum hacia todos los lugares del mundo.

Joyas.

Aún después de la caída de Roma se siguieron utilizando las formas y las técnicas de la joyería romana. Las tribus bárbaras del este de Europa, hábiles en el trabajo del metal, supieron combinar las tradiciones romanas (como la filigrana en oro y la forma de fíbula) con la tradición bizantina del alveolado, introduciendo sus propias variaciones regionales. Así, por ejemplo, el broche de alfiler pasó a ser circular, como los hallados en Francia y Escandinavia. Los broches circulares (con un alfiler que se sujetaba con el peso de la prenda atravesada) eran de uso común en Irlanda y la Bretaña celta. Los principales motivos celtas eran animales estilizados y complicados arabescos.

Encontramos numerosas joyas que servían para adornar vestidos y capas, considerándose la orfebrería germánica como una de las más atractivas de la historia. Nos han quedado sortijas, anillos, pendientes, horquillas, broches, placas-hebillas, joyas que exclusivamente podían utilizar las mujeres como se ha podido constatar en los yacimientos arqueológicos. Estas joyas nos dan fe de la existencia de grandes fortunas.

Una técnica importante de la joyería medieval fue la colocación de finas capas de granate en los alvéolos del metal, al estilo del esmalte alveolado. Ejemplos de este tipo de piezas son las hebillas y broches de la nave funeraria de Sutton Hoo del siglo VII (Museo Británico, Londres) y una corona incrustada con granates y cabujones (Real Armería de Madrid) que perteneció al rey visigodo Recesvinto. La famosa joya Alfred del siglo IX (Museo Ashmolean, Oxford) es una muestra de la técnica del alveolado.
A partir del siglo XI los broches, por lo general circulares, siguieron siendo una de las joyas más utilizadas, como, por ejemplo, el broche del águila del siglo XII (Museo de Maguncia, Alemania). Los anillos y los colgantes engastados o esmaltados (en forma de crucifijo, de cualquier otro motivo religioso o como relicario) eran otras formas típicas de joyería de la época. En los siglos XIV y XV collares y joyeles (dijes prendidos en redecillas o cosidos a la ropa) se convirtieron en parte integrante del atuendo. (Información de Encarta© 1993-2007 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos)

 El esmalte pierde la preferencia y se reemplaza por los diamantes, adornos de botones de plata, oro o perlas. Las hebillas incrustadas de pedrerías alcanzan dimensiones colosales. Hombres y mujeres llevan los dedos cargados de anillos. La devoción introduce en el atuendo los rosarios, cuyas cuentas son de oro, de hueso, de cuerno, de marfil, de coral, de nácar, de ámbar o de azabache.

Uso de la joyería a través de una descripción idealizada de Carlomagno:

“Se cubría con un sayo azul y siempre ceñía una daga cuya empuñadura y cuya vaina eran de oro o de plata. A veces usaba una espada adornada de piedras preciosas, pero solamente en los días de las grandes fiestas (…) Los días de fiesta se presentaba con un vestido tejido en oro, un calzado adornado con piedras preciosas, una hebilla de oro con la que sujetaba el sayo, una diadema también de oro y luciendo piedras preciosas.” (Vida de Carlomagno, cap. XXIII)

Enlace sobre la orfebrería medieval.

El baño medieval

El baño fue durante toda la Edad Media una práctica muy extendida, sobre todo desde la época de las Cruzadas. Se veía en él, sobre todo en el baño caliente, que era el más gustado, tanto un motivo de placer como una práctica sanitaria e higiénica, aunque se tenían en gran estima, en cuanto a su eficacia, los baños medicinales y las aguas curativas. Es cierto que se habían dejado derrumbarse las grandiosas termas romanas; en las míseras «casa de baños» de la Edad Media casi no se veían más que grandes tinas, en las que se metían juntos, no pocas veces, el hombre y la mujer; la gente jugaba en el baño, comía, bebía y cantaba. La Edad Media tomó, además, de los eslavos los baños de vapor. A fines de la era medieval creció la institución del baño y los placeres relacionados hasta que, a consecuencia de la sífilis, que las casas de baño contribuyeron a propagar, y del excesivo consumo de leña que llevaban aparejado, sobrevino un súbito retroceso. Mucha gente se entregó ahora a los baños de aguas minerales en los manantiales vivos, a los que se atribuían sobre todo virtudes medicinales, aunque se quería seguir encontrando en ellos, muchas veces, los mismos placeres que antes se gozaban en las casas de baños.

Los hombres limitan los cuidados de embellecimiento a las grandes sudadas deportivas, a las abluciones y al masaje que las siguen, al uso del peine y de la navaja para los cabellos y la barba de acuerdo con los cánones de la moda. Y eso es todo lo que soporta la virilidad, si se le añaden algunas lociones.

La piel limpia, lisa, brillante, y todo el cuerpo en proporción, es el resultado de repetidos baños y de un prolongado esfuerzo, que los ungüentos se ocupan de perfeccionar.

La gente suele bañarse de dos maneras: en el agua del baño o en el vapor de la estufa, sola o por grupos. Cuando uno se baña a domicilio, el baño se prepara en la alcoba, cerca del fuego que sirve para calentar el agua. La pieza fundamental para el baño era la duerna o tina de madera, la cual se cobijaba bajo cortinillas y, a veces, se forraba en su interior con lienzos, para que su textura resultase más suave, uniforme y grata al tacto. En el agua se echan plantas olorosas, según una receta de Galeno, y se rocía al bañista con pétalos de rosa.

En el campo, la práctica del baño no se halla menos extendida que en la ciudad. Dentro de casa o fuera de ella, uno se encoge en un balde de agua caliente, bajo una sábana extendida que conserva el calor y convierte el baño en baño de vapor. También pueden bañarse a la vez dos personas, o varias: la hospitalidad y la sociabilidad favorecen los rituales, por ejemplo el baño de los vendimiadores o el que toman juntos, la víspera de la boda, el novio con sus compañeros de juventud, y la novia con sus amigas.

Fuera de casa se acudía con frecuencia a los establecimientos, a veces administrados por la comunidad. Entre ellos los había que añadían a las abluciones la cura termal.

Al norte de los Alpes, la práctica de la estufa es muy antigua y está muy difundida. La sauna es una costumbre muy divulgada en el mundo eslavo y germánico; en la mayor parte de las aldeas, la estufa, señala por la muestra de haz de ramas frondosas, funcionaba algunos días de la semana.

Un poema épico austriaco de finales del siglo XIII, describe con gran lujo de detalles todas las fases del baño de vapor que toman juntos un caballero y su criado, entre otros. En cuanto el encargado del baño hace sonar la trompa, la gente afluye, descalza y desceñida, con la camisa de baño o la bata al brazo; se acuesta sobre los bancos de madera, en la penumbra del vapor, alrededor de las piedras calientes que se rocían con agua cada cierto tiempo, a la vez que las masajistas, con ungüentos perfumados, llevan a cabo su labor sobre la espalda, los brazos y las piernas, y cada uno se frota el cuerpo con cenizas y jabón o activa la sudación a fuerza de ramalazos. Luego viene el peluquero, que arregla la barba y el pelo; y finalmente se pone todo el mundo su bata para tenderse en un lecho en una pieza vecina con sábanas perfumadas.

En la novelística hay una fuente de primer orden para ilustrar las costumbres y la mentalidad de la sociedad medieval. Por cuanto respecta al servicio ofrecido en las estufas, es significativo el cuento del Decamerón .

Del blog Caballero y Espada.

 

Otro enlace interesante: http://opusincertumhispanicus.blogspot.com.es/2016/03/la-higiene-desde-la-edad-media-hasta-el.html

Vestimenta.

Enlace de Wikipedia