Sociedad medieval

La sociedad medieval estaba organizada en estamentos: nobleza, clero y campesinado.

Tercer+estado_+campesinos+y+artesanosDIBUJOS_SOCIEDAD     dibujos_sociedad1-e1519575016770.jpg     dibujos_sociedad2-e1519575090164.jpg

El estamento era cada uno de los grupos sociales cerrados al que se pertenecía por nacimiento y para toda la vida y que determinaba la función y los derechos de cada individuo. Se denomina también orden puesto que así se consideraba que cada persona tenía un papel concreto en la sociedad.

Se establecían tres funciones, la defensa, la oración y el trabajo; las cuales  se atribuían a cada estamento.

En cuanto a los derechos podemos diferenciar:

Privilegiados: No pagan impuestos, tienen acceso a cargos y  poseen tierras y riquezas.

No privilegiados: Pagan impuestos, no tienen acceso a cargos públicos y están sometidos a los privilegiados.

Estos  derechos se establecían  de acuerdo al estamento, así el primero y el segundo se consideran privilegiados, es decir con derechos que no tiene el tercer estamento u  orden.

Las características de cada estamento son las siguientes:

oratoresNobleza:  Bellatores, cuya función es la protección de la población. Integrada por el rey y los nobles en sus distintas categorías (Duque, Marqués, Conde, barón, caballero). Son privilegiados.

Clero: Oratores, pertenecen a la  la Iglesia y su  función es rogar por la salvación de toda la población. Compuesto por alto clero (Papa, obispo, abades, abadesas) y bajo clero (sacerdotes, monjas y monjes). Son privilegiados.
Campesinos :Laboratores,  la inmensa mayoría de la población, cuya tarea es trabajar para mantener a oratores y bellatores. En él se encuentran los campesinos libres, siervos y artesanos. Son no  privilegiados.
Actividad de repaso: Actividad
La imagen clásica para describir esta sociedad es la pirámide feudal. ¿Por qué?
Porque en la parte superior se sitúan los más poderosos y con más derechos a la vez que los menos numerosos. Y en la parte más baja encontramos los que tienen menos derechos y son más numerosos. En la cúspide se sitúa el Rey, que está integrado en el primer estamento pero está a la cabeza de la sociedad.
Tercer+estado_+campesinos+y+artesanosPIRAM FEUDAL
Con el renacer de las ciudades a partir del siglo XII surgirá un nuevo grupo social que formará parte del tercer estamento, la burguesía, integrada por comerciantes y artesanos.

ADALBERON DE LAON. Los que luchan, los que rezan y los que trabajan

El orden eclesiástico no compone sino un sólo cuerpo. En cambio la sociedad está dividida en tres ordenes. Aparte del ya citado, la ley reconoce otras dos condiciones: el noble y el siervo que no se rigen por la misma ley.Los nobles son los guerreros, los protectores de las iglesias. Defienden a todo el pueblo, a los grandes lo mismo que a los pequeños y al mismo tiempo se protegen a ellos mismos. La otra clase es la de los siervos. Esta raza de desgraciados no posee nada sin sufrimiento. Provisiones y vestidos son suministradas a todos por ellos, pues los hombres libres no pueden valerse sin ellos. Así pues la ciudad de Dios que es tenida como una, en realidad es triple. Unos rezan, otros luchan y otros trabajan. Los tres órdenes viven juntos y no sufrirían una separación. Los servicios de cada uno de estos órdenes permite los trabajos de los otros dos. Y cada uno a su vez presta apoyo a los demás. Mientras esta ley ha estado en vigor el mundo ha estado en paz. 
Adalberon De Laon, (a.998).
Anuncios

El monasterio medieval


El monasterio es un conjunto de edificios situado en un ámbito rural en los que las ordenes religiosas de la Edad Media desarrollaban todas sus actividades.

Se regían por la regla o conjunto de normas que regulaban la actividad de la orden religiosa. Afectaban tanto a lo espiritual como a lo práctico en la vida de los monjes o monjas (vestuario, comida, horas de sueño, trabajo, etc.).

Las reglas estaban compuestas por capítulos que solían leerse en los monasterios en la sala capitular.

habitomonjesyfrailesLas órdenes monásticas  más importantes que se fundaron y destacaron durante el medievo fueron principalmente las benedictinas de Cluny, del Císter, y de los Cartujos en Francia, posteriormente surgirán  las órdenes mendicantes de los Franciscanos en Italia, de los Dominicos en España, así como la de los Agustinos también en Italia.


monasterio-medievalesquema-de-un-monasterio-medieval

Santo_Domingo_de_Silos

Planta del Monasterio de Santo Domingo de Silos (Burgos)

Vídeo de RTVE

Horario de un monasterio:

San Benito (480-547), al establecer su famosa regla , ora et labora, creó el modelo que se repitiría durante toda la Edad Media e influyó decisivamente en la evolución de la arquitectura románica (Cluny) y gótica (Císter).

Como idea general, San Benito organizará toda la vida de la comunidad en torno a unas horas (por ello se denomina la liturgia de las horas) en las que realizar los rezos comunes, dividiendo así el día en distintos fragmentos de tiempo que se ocupaban en trabajos manuales e intelectuales (el famoso ora et labora, reza y trabaja).

Los monjes se levantaban muy temprano, antes de amanecer y, se preparaban para la primera oración del día, las Vigilias.

Como el resto de las oraciones eran comunes, hechas en el coro(espacio junto al altar con un grupo de sillas fijas, llamada sillería).En ellas se leían y cantaban ciertas partes de la Biblia y otros cantos (antífonas, himnos…), escritos en latín, la lengua oficial de la Iglesia. Estos son los famosos cantos gregorianos que aún se siguen realizando en algunos monasterios, como el de Silos, en Burgos.

Tras ello los monjes se aseaban en las letrinas que tenían muchos monasterios (con agua del río cercano) y se volvía a la iglesia, pues apenas una hora después de Vígilias, empezaban los Laudes (una nueva oración)

Comenzaba entonces realmente el día, con una hora y media para el trabajo, volviéndose a rezar hora y media después. La hora Tercia, normalmente utilizada para oficiar misa.

Hasta la una de la tarde, los monjes se ocupaban entonces del propio huerto (que servía para su autoconsumo) o se encerraban en el scriptorium o biblioteca, lleno de atriles.

 En esta habitación se copiaban libros prestados por otros monasterios. Se hacía sobre pergamino (piel de cordero), utilizando distintos colores de tinta en las que se mojaban plumas de ave. El trabajo era minucioso y lento, pues no debían equivocarse y se copiaban también (o se creaban otros nuevos) los dibujos o iluminaciones que correspondían al texto.

En estos scriptorium no sólo se copiaban libros religiosos, sino también obras greco-romanas, y gracias a ellos se salvaron muchos libros de la antigüedad

Los monjes volvían a reunirse para rezar junto en la hora Sexta(en torno a la 13.20), tras la cual iban a comer.

La comida también era común, en una habitación llamada refectorio. En ella se colocaban largas mesas en donde los monjes lo hacían en completo silencio, pues uno de ellos (por turno) leía desde el púlpito la Regla o la Biblia.

El menú era bastante monótono, aunque sano. Normalmente se comían verduras y hortalizas cocidas en una gran olla y aderezadas con un trozo de tocino o manteca. Se les daba también a los monjes un trozo de pan y un cuartillo de vino. La carne se reservaba para los domingos y celebraciones especiales, al igual que el pescado (algunos monasterios llegaron a tener sus propias albercas en donde se criaban peces).

Enlace información sobre  su comida

Evidentemente los monjes no se echaban la siesta, sino que volvían de nuevo a rezar conjuntamente en la hora Nona (sobre las tres), para después seguir con su trabajo encomendado.

Además del huerto o el scriptorium los monjes se dedicaban a otros trabajos, como el de la botica. En los principales monasterios existía una botica o farmacia en donde se realizaban fórmulas magistrales (medicinas hechas con hierbas) para la comunidad y los pueblos cercanos. Muchas de estas fórmulas venían del mundo romano o se aprendieron de los musulmanes y judíos (aunque existían numerosas supersticiones, como creer que el cuerno de rinoceronte, que ellos creían que era el famoso unicornio, era un antídoto contra el veneno)

Antes de la nueva oración se reunía toda la comunidad en la llamada Sala Capitular, leyéndose en ella un capítulo de la Regla de San Benito. En esta reunión el abad (aquel que gobernaba el monasterio) informaba sobre cuestiones cotidianas, se hacían confesiones públicas de los pecados y se castigaba a los monjes que hubieses cometido alguna falta (faltar a algún rezo, hablar durante la comida, discutir con un hermano…)

Tras un rato de tiempo libre en el que los monjes podían charlar, pasear por el claustro, rezar particularmente…, de nuevo a la iglesia para oficiar las Vísperas (19 h), cenar (20 h) y, antes de dormir, volver al rezo en la ceremonia llamada Completas, en la que se pedía protección a Dios ante los peligros de la noche.

Los monjes se retiraban entonces al dormitorio, que tanto en Cluny como Císter era común (sólo el abad tenía su dormitorio y despacho propio) en donde las camas estaban colocadas en largas filas. Si existían dos pisos, este dormitorio se colocaba sobre la cocina (y en el lado sur del claustro) para combatir el frío.

Autor de la información sobre el horario: Vicente Camarasa

Reliquias y lugares

Reliquias de Santa Ana: En 1205 llegaron a Chartres. Desde entonces se empezó a difundir la devoción por esta santa.

Clavo de la Cruz: La reina lombarda Teodelinda mandó construir en 595 la Catedral de Monza (antigua capital de los lombardos). En esta catedral se conserva la corona de hierro de Lombardía que según la tradición fue elaborada con un clavo utilizado en la crucifixión de Jesucristo.

Otro clavo de la Cruz: Se venera en la Catedral de Milán. Fue encontrado por Santa Elena, madre de Constantino, en Tierra Santa. Lo ocultó en el freno de un caballo. Después lo mandó colocar en una gran cruz de madera cubierta de cristal.

Túnica de San Vicente: Childeberto I hizo varias expediciones contra los visigodos de España. En el año 542 se apropió de Pamplona con la ayuda de su hermano Clotario I. Cercó Zaragoza, pero fue forzado a retirarse. De esta expedición llevó a Paris una preciosa reliquia, la túnica de San Vicente. En su honor hizo construir a las puertas de París el famoso monasterio de San Vicente, conocido posteriormente como St Germain-des-Prés.

Espina de la corona de Cristo y un dedo de San Pedro: Doña Sancha, hermana de Alfonso VII, nieta de Alfonso VI (siglo XII), regresó de una peregrinación a Roma trayendo estas dos reliquias. Las entregó a los monjes del Cister para que edificaran un monasterio y éste fue el de la Santa Espina en Valladolid, España.

Reliquias del Mártir Antolín, príncipe visigodo ejecutado en Toulouse a finales del siglo V. Según la tradición, el rey Wamba, después de derrotar una rebelión trajo desde Narbona el cuerpo del santo que fue depositado en la Cripta de San Antolín de la Catedral de Palencia (España).

El cuerpo de San Andres: Los cruzados tomaron Constantinopla en el siglo XIII; poco después, las reliquias fueron robadas y trasladadas a la Catedral de Amalfi, en Italia. Su cabeza fue trasladada a Roma en 1462 y fue colocada en la Basílica de San Pedro. El papa Pablo VI, como gesto ecuménico, la devolvió a la iglesia ortodoxa en 1964.

Las reliquias de Santa Genoveva, patrona de París, nacida cerca de Nanterre (Francia). En el siglo V. Luis XV de Francia levantó una nueva iglesia en su memoria en 1764. En 1793, durante la Revolución Francesa, el gobierno transformó esta iglesia en el Panteón, donde situaron bustos de franceses famosos en los lugares de honor y el féretro de plata en el que reposaban sus restos fue fundido, al tiempo que las reliquias fueron quemadas y esparcidas al río Sena.

La Catedral de Oviedo en Asturias (España), es llamada sancta Ovetensis por la calidad y cantidad de reliquias:
Los peregrinos a Santiago durante la Edad Media tenían allí una parada obligada por el reclamo de estas reliquias. Se guarda entre otros objetos una hidria (cántaro o tinaja) que según la tradición y la leyenda proviene de las bodas de Caná.

También se custodia en esta catedral una Sábana Santa o Santo Sudario dentro de un marco de madera chapeado de plata del siglo XVIII, guardado en un armario con 2 llaves, una en poder del arzobispo y otra en poder del Deán de la Catedral. En el congreso internacional que se celebró en Oviedo en 1995 se determinó que el Santo Sudario de Oviedo y la Sábana Santa de la Catedral de Turín estuvieron en contacto con el mismo cuerpo.

Reliquias

Una reliquia es una parte del cuerpo de un santo o cualquier objeto que haya tocado este cuerpo

El énfasis en el papel de los santos estuvo estrechamente relacionado con el uso de reliquias, el cual aumentó de manera considerable en la Alta Edad Media. Las reliquias solían ser huesos de santos, u objetos íntimamente vinculados con ellos, y a los que el creyente consideraba dignos de veneración. Un monje inglés del siglo XII comenzó esta descripción de las reliquias de la abadía diciendo: “Aquí se conserva una cosa más preciosa que el oro.., el brazo derecho de san Osvaldo… Lo hemos visto con nuestros propios ojos y lo hemos besado, y lo sostuvimos en nuestras propias manos… También aquí se conservan parte de sus costillas y un pedazo del suelo donde cayó”

El monje seguía enumerando las reliquias adicionales que tenía la abadía, las cuales incluían dos fragmentos del sudario de Cristo, trozos del pesebre de Jesús y una parte de las cinco hogazas de pan que Jesús utilizó para alimentar a cinco mil personas. En vista de que la beatitud de los santos se consideraba que estaba presente en sus reliquias, se creía que estos objetos eran capaces de curar a las personas o de hacer otros milagros.

En la Alta Edad Media se convirtió en práctica común de la iglesia asignar indulgencias a estas reliquias. Las indulgencias aminoraban el tiempo pasado en el purgatorio. Se creía que el purgatorio era un lugar de penitencia en que el alma de los difuntos podía purificarse antes de ir al cielo. Los seres vivos podían aminorar este sufrimiento mediante misas y oraciones ofrecidas en nombre del difunto y, por supuesto, mediante las indulgencias. Estas se recibían a cambio de limosnas caritativas y por venerar las reliquias de los santos. La iglesia especificó los años y días de cada indulgencia, lo que permitía que las almas pasaran menos tiempo en el purgatorio.

Los cristianos medievales creían que la peregrinación a un santo lugar era de particular beneficio espiritual. El más importante lugar sagrado, pero el más difícil de alcanzar, era la Ciudad Santa de Jerusalén. En el continente europeo, dos centros de peregrinaje eran populares en la Alta Edad Media: Roma —donde estaban depositadas las reliquias de San Pedro y San Pablo—y la ciudad española de Santiago de Compostela, donde se suponía que estaba la tumba del apóstol Santiago. Atracciones locales, como los lugares santos consagrados a la bienaventurada Virgen María, también se convirtieron en centros de peregrinaje.

Algunas de las reliquias fueron: las piedras con las que se lapidó a San Esteban; la esponja con la que Santa Práxedes recogía sangre de los mártires; las flechas que mataron a San Sebastián;  la sandalia del pie derecho del apóstol San Pedro y eslabones de la cadena que soportó en su prisión; plumas de las alas del arcángel Gabriel; el suspiro de San José metido en una botella; más de media docena de ejemplares del Santo Grial; una campana de cobre fundida con una de las 30 monedas de Judas Iscariote; espinas de la corona que llevó Jesús; la lanza que atravesó el costado de Cristo; santo sudario y astillas de la vera cruz …

En esta primera etapa de la Alta Edad Media abundan ya los costosísimos lignum crucis en forma de cruz o estaurotecas, recamadas de pedrería. Para las reliquias de los santos, cuando eran pequeñas, las formas preferidas eran: cajitas, arquetas, encolpios, cápsulas, vasos, anillos, etc. Cuando se trataba de reliquias grandes y cuerpos enteros, lo mismo que para las traslaciones, se utilizaban relicarios. en forma de sarcófagos o urnas sepulcrales. En la Baja Edad Media, coincidiendo con el transporte masivo de reliquias desde Oriente, promovido por las Cruzadas, se sucede una nueva etapa de esplendor en la historia de los relicarios. Se generaliza entonces el uso de bolsas de tejido para llevar reliquias privadas. Las formas se complican y enriquecen; se hacen r. a manera de tableros, dípticos, trípticos, pequeñas iglesias finamente labradas, píxides, fanales…; los más característicos son, sin embargo, los de forma de busto y los que adoptan el contorno de la reliquia en cuestión: cabeza, torso, corazón, brazo, mano, pierna o pie del respectivo santo. A fines de la Edad Media abundan los relicarios, en forma de templete apiramidado sobre peana, de tipo gótico, con sus repisas, gabletes, pináculos y crestería.

ArtehistoriaEnlace muy completo e interesante.

Lanza de Longinos