V de victoria.

La señal de victoria realizada con los dos dedos de la mano en forma de “V” tiene sus orígenes, en el símbolo que realizaban los arqueros medievales con el dorso de la mano dirigida hacia sus enemigos, como estrategia psicológica antes de entrar en batalla. Cuando el enemigo veía este gesto, comprendía el mensaje:”Cuidado que aún tengo dedos para armar mi arco y disparar mis flechas”. Cuando alguno de estos hombres era hecho prisionero y si la Diosa Fortuna lo dejaba ser canjeado por una suma de dinero como rescate, se le amputaban los dedos índice y corazón, asegurándose de esta forma que nunca más volvería a disparar una flecha.

(En la batalla de Agincourt en 1415 fueron decisivos los arqueros ingleses)

 

Productos de la España musulmana.

En el siglo VI comienza a cultivarse en España el arroz por los bizantinos que dominaron el Sudoeste de la Península, pero fueron después los expertos hortelanos musulmanes quienes desarrollaron este cultivo. En los siglos siguientes los árabes fueron trayendo la caña se azúcar, la granada, el algodón, la berenjena, el naranjo, la morera, el almendro, el membrillo, la palmera datilera y las alcachofas. Gracias a un manuscrito anónimo del siglo XIII sobre cocina hispanoárabe conocemos del gran uso que se hacía en nuestras tierras de la cebolla y canela, el azafrán, poleo, cilantro, la albahaca, orégano, comino, jenjibre, espliego, hierbabuena y las flores de clavo; así como que se sazonaba con zumo de naranja amarga, con agua de rosas o flor de azahar.
 El escritor de Bagdag, Ziryab, en el siglo IX, dejó escrito cómo en España los comensales también comían sentados blandamente sobre cojines alrededor de la mesa baja y tomaban directamente la comida de las bandejas sin platos individuales. No usaban ni cuchillo ni tenedor y acompañaban la comida con pan.

Receta 3. Helado de pistachos(alfóncigos)

La técnica del sorbete (del ár. “sarib”, pasa de China a India y de aquí a Persia, donde se tiene noticias de que en el siglo VI ya se hacían helados de esencia de rosas, de frutas y de pistachos (alfóncigos).
La elaboración del helado de pistachos es la siguiente:
Se pican 100 gramos de pistachos en el mortero hasta convertirlos en una pasta y se añade un litro de leche previamente hervida, dejándolos en infusión durante una hora. Poner cuatro yemas de huevo y 250 gr. de azúcar en una pequeña cacerola, batirlo con una cuchara de madera hasta que quede una masa blanca y espumosa, y añadir la leche con los pistachos. Remover al fuego y retirar cuando empieza a hervir. Pasar la crema por el tamiz, dejar enfriar e introducir en la heladora o en el congelador.
El primer helado que tomó un occidental en la Edad Media fue el ofrecido por Saladino a Ricardo Corazón de León, el ambicioso rey que estuvo en las Cruzadas en el año 1190, y que tomó un sorbete enfriado con nieve del Líbano, pasando a Europa traído por los árabes entrando por España y  Sicilia. Sin embargo, alguien quiere asumir su invención, puesto que en una crónica florentina del siglo XV sobre el inventor del sorbete dice lo siguiente: “Bernardo Bountalenti, hombre de sagaz inteligencia, conocido por sus numerosos inventos y maravillosas innovaciones, fabricó el primer sorbete”.
Este enlace  sobre la cocina medieval nos lo ha proporcionado Alba, alumna de 2ºB de este curso 2007-2008. En él encontrarás también recetas interesantes. Gracias Alba.

El castillo medieval

El castillo era muy conocido en la Edad Media pero su origen es más antiguo y tiene precedentes en la Grecia clásica. Se utilizaba como cerco defensivo una mera empalizada de madera, pero la evolución del armamento y de las técnicas militares hicieron inservible este procedimiento; más adelante, se confió en la solidez de las construcciones en piedra y en la altura de los muros que con este material podía alcanzarse. 

Durante la Edad Media, el castillo no sólo cumplía funciones militares, sino que servía también de residencia a los señores de la nobleza y a los propios reyes, derivando con el tiempo en un auténtico palacio fortificado. Si bien podía estar enclavado en los núcleos urbanos, lo común es que se situase en lugares estratégicos, normalmente en puntos elevados y próximos a un curso de agua para su abastecimiento, desde donde pudiera organizarse la propia defensa y la de las villas que de él dependían. A partir del siglo XVI, con el ocaso del feudalismo y la consolidación de las monarquías absolutistas, la nobleza propietaria de los castillos los fue abandonando a cambio de mansiones palaciegas en la corte. Por este motivo, y porque quedaron obsoletos en su función militar, los castillos perdieron todo interés y decayeron hasta la actual ruina de la mayor parte de ellos.

 

Las partes principales de un castillo son:

La muralla. Todo el recinto va cercado de una alta y gruesa muralla con un camino que la recorre en su parte superior. De trecho en trecho, se intercalan en la muralla cubos o torreones que permiten diversificar los ángulos de tiro y defenderse. Todos los lienzos suelen estar rematados por almenas para la protección de los defensores. También es habitual disponer garitas voladas para mejorar las condiciones de tiro sobre los asaltantes. Al pie de la muralla y rodeándola por el exterior se abre a veces un foso para impedir la aproximación del enemigo; se salva con puentes levadizos. Puede haber más de un anillo defensivo amurallado.

Torre del homenaje. Es la torre principal, la que sirve de residencia del señor y cumple con las funciones más destacadas del castillo, albergando las estancias principales y, en ocasiones, los almacenes de víveres. Se encuentra en la posición más abrigada en relación con un posible ataque exterior, de forma que si sucumbiese el resto de las defensas, esta torre proporcionase un último refugio.

Torre barbacana: Es una obra de fortificación situada frente a las murallas y protegiendo una puerta de acceso. Podían contar con portales propios fortificados de paso obligatorio para acceder a la puerta principal

El rastrillo o peine suele ser una pesada reja, rematada abajo en puntas que formaba parte de las fortificaciones de la puerta, junto al puente levadizo y la barbacana.

Almenas, tenían como función proteger a los defensores, algunas tenían orifcios, como troneras (para las armas de fuego) o saeteras (para lanzar armas arrojadizas

Adarve o camino de ronda, donde se parapetaban los defensores.

 
El patio de armas:  Es un espacio central en torno al patio donde se distribuyen determinadas estancias, como la capilla (cuando la hay), la sala de recepciones, las naves para acuartelamiento de la tropa, etc. La entrada al castillo se produce a través del patio de armas; desde él se accede al resto de las dependencias.

Arteguías. Enlace muy completo.

Enlace completísmo.

Web castillos de España.

Castillos de La Rioja.

Un ejemplo destacado es el Castillo de Loarre.

 

Leonor de Plantagenet. Reina de Castilla

LEONOR DE PLANTAGENET (1156-1214)

Hija de Enrique II de Inglaterra, casado con Leonor de Aquitania, los hermanos de la princesa Leonor eran Enrique “el Joven”, Ricardo “Corazón de León” que caso con Berenguela de Navarra, Godofredo, Juan “sin Tierra”, Matilde, que caso con Enrique de Sajonia, Juana de Sicilia Tolousse. El padre de la princesa Leonor, era apasionado por la caza igual que lo había sido su abuelo Godofredo que, al llevar siempre en el sombrero una planta, tomo el nombre de Plantagenet. La madre, era hija de Guillermo IX, ultimo duque de Normandia, y poseía los titulo de duquesa de Normandia, Gascuña y Condesa de Poitiers. Se había casado de primero con Luís VIII de Francia en 1152, y en ese mismo año fue anulado el matrimonio por parentesco.
Dña. Leonor De Aquitania, conspiro contra su marido Enrique, y fue encerrada en Francia, lo que no evito sus manejos y que pudiera casar a su hija con el Rey Alfonso VIII de Castilla, el de las Navas. El rey Alfonso VIII (con 15 años), que estaba en Zaragoza junto al rey de Aragón, envió a Burdeos una rica embajada (compuesta por condes, obispos y nobles señores de Castilla) para recoger a una Leonor de nueve años,princesa de Inglaterra, tras haber pedido su mano.

Se casaron en Tarazona en 1170, aporto en dote a su esposo el ducado de Gascuña y recibió en arras de Alfonso VIII numerosas villas y lugares castellanos; en 1180 mandaron iniciar la construcción del monasterio de las Huelgas. La reina Leonor de Castilla, fue una mujer tolerante y comprensiva. Su influencia política y cultural sobre Alfonso VIII fue notable. Trajo a Castilla cantidad de juglares y trovadores a los que siempre mimó. Su carácter dulce conquisto al rey, a pesar de que éste sentía verdadera pasión por la hermosa Raquel, hebrea que acabo asesinada por los nobles que atribuían a su nefasta influencia, la debilidad del monarca y su derrota en Alarcos frente a los almohades.Tras este horrendo episodio, Alfonso se dedico a ella y tuvieron hasta 15 hijos, destacando dos reinas celebres, Berenguela la Grande, y Blanca de Castilla, cuyos hijos respectivos fueron nada menos que Fernando III el Santo y San Luís de Francia.

Cuando Alfonso VIII murió, ella sufrió tal quebranto que le siguió al sepulcro 15 días después. Fue enterrada en el Monasterio de las Huelgas de Burgos que ella había fundado, y desde entonces se convirtió en panteón de los reyes castellanos.

Este monasterio se situó en el lugar  elegido por el rey Alfonso VIII y su esposa Leonor de Plantagenet para levantar un monasterio cisterciense femenino que se fundó en junio de 1187.Fue la reina Leonor quien puso mayor empeño en conseguir esta fundación con el fin de que las mujeres pudieran alcanzar los mismos niveles de mando y responsabilidad que los hombres, al menos dentro de la vida monástica. Elevaron al papa Clemente III la petición para fundar y consagrar el nuevo monasterio, petición que fue concedida de inmediato. Los reyes donaron cerca de cincuenta lugares cuyas tierras constituyeron desde el principio un importante patrimonio que se multiplicaría con el tiempo. Se conserva la carta fundacional del rey que empieza diciendo:

Yo, Alfonso, por la gracia de Dios, rey de Castilla y Toledo, y mi mujer, la reina doña Leonor…

Sobre la leyenda del amor de Alfonso VIII y una judía, se ha escrito una novela histórica titulada: la judía de toledo. Obra de FEUCHTWANGER, LION, EDITORIAL EDAF, S.A.

Enlace Wikipedia  

Cotas de malla.

 Existieron dos clases de armamento defensivo: la cota de malla, difundida en Europa hacia mediados del siglo XII, tras la segunda Cruzada, y la armadura de placas, que finalmente suplantó la cota durante la primera mitad del siglo XV.

La evolución del armamento defensivo era el resultado directo de los cambios habidos en las técnicas de ataque, y en particular del uso cada vez más frecuente de la ballesta durante el siglo XIII, cuyo poder, eficacia y precisión en el tiro obligó a modificar progresiva, pero radicalmente, las protecciones de hombres y cabalgaduras.
La cota, llamada también loriga o jacerina, era un jubón de malla metálica que recubría el busto y los brazos descendiendo hasta los tobillos; la defensa de la cabeza se completaba con un capuchón de malla, que podía ir separado o formar una pieza única con la cota; sobre éste se calaba el yelmo de acero, que en la primera mitad del siglo XII era de forma cilíndrica, cerrado, dotado de orificios para los ojos, mientras que posteriormente fue sustituido por el casco de hierro.
A finales del siglo XII, una cota de malla podía estar constituida por miles de anillos forjados y remachados, si bien una cota de tal clase sólo estaba al alcance de los caballeros más pudientes. Durante el siglo siguiente fue habitual reforzar la cota mediante mallas metálicas dobles o triples para proteger mejor las partes vitales y se comenzó a usar un peto compuesto de láminas de acero unidas entre ellas por un soporte de cuero. Los miembros inferiores estaban cubiertos por espinilleras de malla de acero, mientras que parece ser que los pies quedaban al descubierto. Además, se usó hasta el siglo XVI, junto a la cota de malla, la brigantina, una coraza ligera de escamas metálicas superpuestas.

Durante el siglo XII la fabricación de las cotas alcanzó la perfección con la elaboración de sofisticadas cotas de malla con una trama muy tupida que proporcionaban una particular robustez, además de permitir una considerable libertad de movimientos. Notables fueron las mejoras también desde el punto de vista estético: el hilo de hierro se unió al hilo de latón para obtener una malla adornada con dibujos y las cotas fueron sometidas a procesos de tintura en diversos colores.
Ya desde principios del siglo XIII se asiste a una introducción progresiva de placas metálicas, alternadas en partes con malla para obtener una mayor protección contra golpes. Esta tendencia se acentúa durante la segunda mitad del siglo, época decisiva para la evolución del sector, durante la que se asiste a un progresivo perfeccionamiento de la armadura de placas mediante el añadido de varias piezas (hombreras, codales, brazales, espinilleras, etc.) cada vez mejor articuladas.
La evolución se completó a finales del siglo XIV con la aparición de la armadura completa de placas o armadura de punta en blanco: el uso de la cota no fue abandonado del todo y debajo de la armadura, para remediar eventuales defectos, fue habitual el uso de una cota con el fin de proteger el cuerpo en los puntos más vulnerables, en particular, las uniones entre las diferentes piezas.
A finales del siglo XV triunfó definitivamente la armadura de cuerpo entero, completamente cerrada, tanto para el guerrero como para su cabalgadura.

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La organización productiva de la metalurgia medieval comprendía tanto al artesonado autónomo, o sea, un modo de producción caracterizado por la propiedad de un taller, herramientas y materia prima, como la manufactura descentralizada, es decir, un tipo de organización en cuyo vértice estaba un mercader al que, en cierta medida, le estaban subordinados maestros y trabajadores.
Sobre la segunda mitad del siglo XV, el artesonado autónomo estaba formado en gran medida por fabricantes de pequeñas piezas metálicas (clavos, hebillas, botones y adornos), y por los productores de espadas, lanzas y espuelas, que era capaces de llegar a un producto acabado de fácil comercialización. La manufactura, ya fuera centralizada (la producción se realizaba solamente en el taller del empresario) o descentralizada (en otros talleres satélites), concernía, en cambio, a la fabricación de armaduras. En este sector, cada artesano estaba especializado en la fabricación de una de las piezas de la armadura, hecho que le obligaba a depender de un empresario, el armero (propietario de minas, herrerías, forjas, etc.), quien les procuraba las materias primas y a menudo incluso las herramientas, coordinaba su trabajo y se encargaba del ensamblaje de las piezas y de su posterior venta.

MARCAS DE FÁBRICA

Tal como sucedía con los tejidos de lana y pana, también las armaduras eran firmadas con la marca del taller que las había producido. Cada parte llevaba la rúbrica y sólo estaban autorizados a imprimir su símbolo los maestros. Las marcas permiten reconstruir el recorrido de la pieza sobre la que eran puestas y las relaciones entre maestros y empresarios.

PARTES DE LA ARMADURA

En la Edad Media se generalizó el uso de la loriga, formada por escamas (la coracina) o por un tejido de tirillas, anillitos o cadenitas de acero, llamado cota de malla, que vestían los soldados sobre una especie de jubón acolchado conocido por los nombres de gambax, prepunte y velmez para amortiguar los golpes de las armas enemigas. Sobre la mencionada loriga, que llegó en el siglo X hasta cubrir los brazos y muslos, llevaban los caballeros una sobrevesta o cota de armas, que más tarde se adornó con los emblemas y figuras propias y distintivas de cada uno (cotas blasonadas).
Para resguardo de la cabeza, se usó en los primeros siglos medievales un sencillo casco de metal de forma cónica sin visera ni yugulares, al cual se añadió en el siglo X el apéndice nasal recto. Debajo de dicho casco o de otro semiesférico llamado capellina llevaban los guerreros una especie de toca hecha de malla que cubría el cuello, conocida con el nombre de almófar o camal. Hacia fines del siglo XII el casco se transformó en yelmo, casi plano por arriba, con visera y barbera, reteniendo a veces el almófar por debajo. En el siglo XIV, el yelmo se hizo más redondeado, se le adornó con cresta o cimera y se le dotó de visera movible. En el siglo XV se añadieron las variedades de yelmo llamadas almete y celada, y se adoptó con frecuencia (lo mismo que en el siglo siguiente) la elegante borgoñota, parecida al casco beocio y que dejaba la mayor parte de la cara al dscubierto.

Una armadura completa consta de numerosas piezas articuladas habiendo llegado a reunirse hasta el número de 250 en un solo combatiente con 25 a 30 kilos de peso, pero las más comunes se reducen a unas veinticinco, distribuidas en los cuatro grupos de cabeza, tronco y extremidades superiores e inferiores.

*Para resguardo de la cabeza servían:
-el casco y sus similares protegiendo la parte superior
-la visera que cubría el rostro.
-la barbera para la boca y la barbilla
-la gola que defendía el cuello por delante
-la cubrenuca que defendía el cuello por detrás.

*Para defensa del cuerpo se aplicaban:
-el gorjal o gorguera en la parte alta del pecho y espalda, llegando a sustituir a la gola.
-el peto en el resto del pecho
-las escarcelas que llegaban algo más abajo que el anterior
-los escarcelones, especie de escarcelas que se prolongaban con articulaciones hasta las rodillas
-el guardarrenes, para los lomos
-la pancera para el vientre, hecha de malla
-la culera, para los glúteos, también fabricada de malla

*Las extremidades superiores se cubrían con:
-las hombreras, en el hombro
-los guardabrazos en la parte superior del brazo
-las sobaqueras en el sobaco
-los codales en el codo
-los brazales en el antebrazo
-los cangrejos en la parte opuesta del codo
-las manoplas en las muñecas y manos
-los guanteletes en los dedos y la mano

*Las extremidades inferiores se protegían por:
-los quijotes o musleras para defensa de los muslos
-las rodilleras para las rodillas
-las grebas para las piernas
-los escarpines y zapatos herrados para el pie
-la tarja o tarjeta, que se añadía a dichas piezas en las justas y consistía en un escudito que se fijaba en la parte superior e izquierda del peto y que llevaba pintado el emblema y la divisa del caballero noble.

*Hubo también armadura para los caballos, por lo menos desde el siglo XII, la cual lleva el nombre de barda. Se completó en el siglo XVI y comprende las siguientes piezas:
-testera o frontal, para la cabeza
-capizana para las crines
-petral o pechera para la parte frontal
-flanquera para los lados
-barda o grupera para la grupa.

Fuente:Parte extraída del blog  El caballero y la espada.

Geografía y tecnología.

En realidad, no sólo se dio un proceso de transferencia tecnológica de Oriente hacia Occidente, sino que también entre la regiones más dinámicas económicamente de la Europa medieval funcionó un proceso similar de transferencia de conocimientos y de movilidad de técnicos y artesanos, en términos, por supuesto, del estado del arte existente en el período medieval.  Las regiones más avanzadas tecnológicamente eran Italia y los Países Bajos, seguidas de Francia, cuyo desarrollo fue obstaculizado por los desastres provocados por la guerra de los Cien Años, para luego recuperarse de manera rápida. Con el estímulo y la influencia del desarrollo del comercio y vinculado a la transferencia de tecnología, también Alemania occidental y meridional experimentó un notable desarrollo técnico; hacia finales del siglo XV los alemanes eran insuperables en las técnicas de la minería y de la metalurgia. Aunque Inglaterra se incorporó relativamente tarde a este proceso, su desarrollo técnico fue bastante rápido, aprovechándose de la capacidad de los ingleses de atraer mano de obra cualificada extranjera. Cipolla (1999) documenta que el fenómeno de la movilidad de mano de obra y de “fuga de cerebros” se dio a gran escala y tuvo un gran peso en la historia de la economía y de la tecnología europea que abarca hasta finales del siglo XV. Los artesanos  abandonaban a menudo sus pueblos natales y no era menor la movilidad de los artesanos urbanos. Frecuentemente maestros artesanos o grupos de maestros artesanos se trasladaron de una ciudad a otra, huyendo de disturbios políticos, de una epidemia o de una crisis económica. 

Fuente: Ciencia y tecnología en la Edad Media.

Tecnologia y oriente

Los viajes de exploración y de comercio que realizaron los europeos hacia China, con mayor constancia desde mediados del siglo XIII, siguiendo las legendarias rutas de la seda, conllevaron la transferencia hacia Europa de una serie de conocimientos y de técnicas producidos por la civilización china, así como invenciones provenientes de la India, de la antigua Persia y del mundo musulmán. El retraso relativo de la Europa medieval respecto a estas civilizaciones en cuanto a conocimientos técnicos se refleja, por ejemplo, en el hecho que, a principios del siglo XIII, no había aún en la literatura occidental nada que pudiera compararse con la enciclopedia tecnológica elaborada por el artesano árabe Al-Jazari, hacia 1205. Una de estas transferencias tecnológicas la representó el proceso de aprendizaje de las mezclas químicas incendiarias usadas por los chinos, a partir de las cuales crearon la pólvora. El resultado de la utilización de la pólvora por los europeos, más allá del uso característico que se le daba en el imperio oriental para producir fuegos artificiales, derivó en la creación del cañón, hacia el año 1324. Sin embargo, los cañones no modificaron en lo inmediato y de manera decisiva la naturaleza de la guerra; sólo sería un siglo después que el poder de fuego comenzó a ser determinante en el campo militar, particularmente en los conflictos navales.

Tecnología agrícola

 Los aperos de labranza mejoraron cuantitativa y cualitativamente. Junto con el arado de vertedera, el arado clásico y el rastrillo, se utilizan los demás instrumentos para la escardadura, de forma complementaria, llevándose a cabo una mejor preparación del suelo. Por el contrario, se constata un relativo estancamiento en lo que se refiere a las prácticas de abono. La incapacidad de conseguir técnicas efectivas para lograr la regeneración de los suelos se constituyó en una de las debilidades principales de la agricultura altomedieval.

La explotación del arado exigió la utilización preponderante del caballo  en la agricultura. Los caballos utilizan el forraje de forma más eficiente que los bueyes, pero sin arreos ni herraduras adecuadas son unos animales de tiro ineficaces. El incentivo para utilizar el caballo llevó, hacia finales del siglo XI, a un rápido  mejoramiento técnico de los aperos necesarios para manejarlo. La introducción del cultivo trienal, a su vez, permitió la siembra de avena, cultivo ideal como alimento para los caballos. Así pues, en el siglo XIII el sistema agrícola medieval relacionó estrechamente sus tres elementos básicos. El arado de vertedera mantenía una población más densa que podía desbrozar tierra más fértil, utilizando la tracción más eficiente de los caballos y alimentándolos con avena procedente de la rotación trienal.   

Técnica. relojes e industria textil

A pesar de las restricciones, desde el período altomedieval, algunas regiones de Europa experimentarán, por primera vez, la utilización a gran escala de una tecnología compuesta de máquinas elementales, fundamentalmente como fuentes de energía. En Inglaterra existían alrededor de seis mil molinos de agua, según un censo del año 1086. Los molinos de agua no sólo se empleaban para moler grano y elevar agua, también proporcionaban la energía para hacer pasta de papel con trapos, se utilizaban para hacer funcionar los martillos y las máquinas de cortar de una herrería, serrar madera, proporcionaban la energía para hilar la seda y hacer girar las pulidoras de los armeros. Igualmente importante fuente de energía lo constituían los molinos de viento, bastante extendidos por toda Europa hacia finales del siglo XII. Cumpliendo más o menos las mismas funciones que los molinos de agua, fueron evolucionando, no obstante, más rápidamente. Se requería perfeccionarlos continuamente para ayudar en la habilitación de tierras y mantener las zonas bajo el nivel del mar libre de las aguas. Las máquinas que servían de fuentes de energía, junto con la fuerza de trabajo humana, constituyeron la base sobre la que se asentó la estructura económica medieval.La formidable invención representada en los relojes mecánicos, de los cuales hay registros claros desde principios del siglo XIV,  El perfeccionamiento de los diferentes tipos de engranaje y de transmisión que se crearon contribuyó al éxito de muy diferentes clases de máquinas. Así mismo, los relojes mecánicos, al extenderse fuera de los monasterios, introdujeron una nueva regularidad en la vida del trabajador y del comerciante, pues el reloj se convirtió no sólo en un medio de tener una medida de las horas sino también en un sincronizador de las acciones.

Algunos otros inventos característicos del período medieval europeo estaban más vinculados al quehacer de artesanos, imbricados en las actividades características de la expansión comercial, por ejemplo, la tejeduría. Por esta razón, invenciones rudimentarias eran incorporadas en la medida que los mejores resultados productivos pudieron ser explotados económicamente. El desarrollo de la industria textil procuró el incentivo para una serie de invenciones en las actividades vinculadas con la fabricación de tejidos. Se incorpora la mecanización por medio de los batanes; molinos batidores de paños que movían grandes mazas por medio de la energía hidráulica. El batán se usaba para limpiar y fortalecer los tejidos de lana. También se produce la invención de la rueca de hilar, que apareció hacia finales del siglo XIII, resultando una innovación muy provechosa. La llamada “Gran Rueca” consistía simplemente en un marco en el que se afirmaba el huso, y de una rueda y una polea que la hacían girar; posteriormente se fue mejorando su diseño y aplicaciones hasta derivar en la más compleja “Rueca de Sajonia” y en las sofisticadas máquinas italianas para la torsión de la seda, que aparecen hacia 1350.

Hacia el siglo XI, las mejoras técnicas introducidas en la incipiente industria textil  flamenca supuso la fabricación de piezas de lana tejidas de forma estándar, susceptible de ser ensambladas con diversos materiales. En realidad se trató de tres progresos técnicos: en el propio telar, en el apresto y en la tintura.  El telar horizontal masculino, urbano y accionado por dos trabajadores sustituye al telar vertical tradicional, manejado por mujeres en los gineceos de los grandes dominios. El nuevo telar tiene la capacidad de producir paños mucho más anchos, como la llamada “capa frisona”. La fabricación del tejido se dividía en una serie de operaciones claramente diferenciadas entre sí, prefigurando una neta división del trabajo que proyectó el importante desarrollo textil alcanzado por los flamencos (Contamine et. al., 2000).  Estos nuevos instrumentos resultaron sumamente ventajosos en la medida que fue posible  ampliar el volumen de producción para los mercados. El batán hidráulico permitía abatanar un paño en cuatro o cinco días; tarea que antes se realizaba en nueve o diez; el torno de hilar posibilitó aumentar al triple la producción de hilo por unidad de tiempo con relación a la rueca normal.  

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